Divagación de la Mente

No tenemos miedo porque nuestro cuerpo tenga una enfermedad fatal, porque no tengamos dinero suficiente para pagar la hipoteca el mes próximo, porque pueda desatarse una guerra o porque un animal salvaje esté rondándonos. Ese es un ejemplo de divagación mental: pensar que estamos temerosos y perturbados, o deseosos de algo que está fuera de nosotros. En realidad, todo es una proyección de lo que está dentro de nosotros.

Es por eso por lo que necesitamos un adiestramiento específico y por lo que tenemos que practicar: porque somos demasiado tolerantes con las divagaciones de la mente.

Amamos nuestro especialismo. Amamos complacerlo, ya sea el especialismo que nos hace felices o el especialismo que nos hace llorar. Cuando nuestro especialismo nos hace llorar, hay una parte de nosotros que se alegra en secreto, porque entonces podemos alegar que somos una víctima inocente de lo que alguien nos ha hecho.

Así que hay una parte perversa de nuestras mentes que disfruta el sufrimiento, de modo que podamos señalar a alguien con un dedo acusador y decir: “Tú me hiciste esto.” Todo esto es un ejemplo de divagación mental.

Es por eso por lo que tenemos que practicar, y practicar, y practicar. Es por esto por lo que este es un Curso muy difícil: porque es tan sencillo. No transige; no hace excepciones.

Kenneth Wapnick, Ph.D.

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